Primer mapa global de caídas de rocas en la Luna.

Un equipo de investigación de ETH Zurich y el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar en Gotinga contó más de 136,000 caídas de rocas en la Luna causadas por impactos de asteroides. Incluso luego de miles de millones de años los paisajes todavía están cambiando.

Ejemplo de una caída de roca lunar de aproximadamente 13 metros de ancho en el cráter Nicholson que se desprendió de un acantilado (a la derecha) y rodó cuesta abajo durante casi un kilómetro (hacia la izquierda). 
Numerosas caídas de rocas más pequeñas se pueden ver en las inmediaciones.
Crédito:
NASA / GSFC / ASU.

En Octubre de 2015, se produjo una espectacular caída de rocas en los Alpes suizos: a última hora de la mañana, un gran bloque cubierto de nieve con un volumen de más de 1500 metros cúbicos se desprendió de repente de la cumbre del Mel de la Niva. Se derrumbó en su camino cuesta abajo, pero varias rocas continuaron su viaje hacia el valle. Una de las grandes rocas se detuvo al pie de la cumbre junto a una cabaña de montaña, después de recorrer más de 1,4 kilómetros y atravesar bosques y prados.

Después de una impresionante caída de rocas en los Alpes suizos en Mel de la Niva en 2015, una gran roca se detiene cerca de una cabaña de montaña. Ver video.
Crédito imagen: Schweizer Bundesamt für Topografie.

En la Luna, cantos rodados y bloques de roca viajan una y otra vez cuesta abajo, dejando huellas impresionantes, un fenómeno que se ha observado desde los primeros vuelos no tripulados a la Luna en la década de 1960. Durante las misiones Apolo, los astronautas examinaron algunas de esas pistas en el sitio y devolvieron muestras de bloques de rocas desplazadas a la Tierra. Sin embargo, hasta hace unos años, seguía siendo difícil obtener una visión general de cuán extendidos están esos movimientos de rocas y dónde ocurren exactamente.

Investigadores del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (MPS) en Alemania y ETH Zurich han analizado un archivo de más de dos millones de imágenes de la superficie lunar y presentan el primer mapa global de caídas de rocas en la Luna en la edición de Nature Communications.

«La gran mayoría de las rocas desplazadas en la Luna tienen un diámetro de entre siete y diez metros», explica Valentin Bickel de MPS y ETH Zurich, primer autor del nuevo estudio. «Las sondas espaciales anteriores que estudiaron la Luna no pudieron detectar características tan pequeñas a escala global», agrega. No fue sino hasta 2010, con el lanzamiento del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, que las imágenes de toda la superficie lunar, con la resolución y cobertura espacial necesarias, estuvieron disponibles.

Estos mapas muestran todos los puntos calientes descubiertos de caídas de rocas en la Luna como parches naranjas / rojos. El área ecuatorial entre 70 grados de latitud norte y sur se muestra en la parte inferior izquierda, las regiones polares arriba.
Créditos: MPS / NASA.

El resultado es un mapa de la superficie lunar entre 80 grados de latitud norte y sur que muestra 136,610 caídas de rocas con diámetros de más de dos metros y medio. «Por primera vez, este mapa nos permite analizar sistemáticamente la ocurrencia y las causas de la caída de rocas en otro cuerpo celeste», dice el Dr. Urs Mall de MPS.

Anteriormente, los científicos habían asumido que los terremotos lunares en particular eran responsables del desplazamiento de las rocas. El nuevo mapa global de caídas de rocas indica que los impactos de los asteroides pueden desempeñar un papel mucho más importante. Aparentemente, son directa o indirectamente responsables de más del 80 por ciento de todos los desprendimientos de rocas observados.

«La mayoría de las rocas se encuentran cerca de las paredes de los cráteres», dice el profesor Dr. Simon Loew de ETH Zurich. Algunas de las rocas son desplazadas poco después del impacto, otras mucho más tarde. Los investigadores plantean la hipótesis de que los impactos causan una red de grietas que se extienden en la roca madre subyacente. Por lo tanto, partes de la superficie pueden volverse inestables incluso después de períodos de tiempo muy largos.

Sorprendentemente, incluso en los paisajes lunares más antiguos, que se formaron hasta hace 4 mil millones de años o incluso antes, se pueden encontrar rastros de eventos de caída de rocas. Dado que tales impresiones normalmente desaparecerían después de unos pocos millones de años, estas superficies aparentemente todavía están sujetas a la erosión a través de la caída de rocas, incluso miles de millones de años después de que se formaron.

«Aparentemente, los impactos influyen y modifican la geología de una región en escalas de tiempo muy, muy largas», dice Bickel. Los resultados también sugieren que las superficies muy antiguas en otros cuerpos sin aire, como Mercurio o el gran asteroide Vesta, también pueden estar evolucionando.

Referencia:

Bickel VT, Aaron J, Manconi A, Loew S, Mall U: Impacts drive lunar rockfalls over billions of years. Nature Communications, 8. June 2020, DOI: 10.1038/s41467-​020-16653-3.

Fuente: ETH Zurich.

Artículo original: First global map of rockfalls on the Moon. June 8, 2020.

Material relacionado:

Una ingeniosa aplicación de las huellas dejadas por los desplazamientos de rocas en la superficie lunar.

La huella de roca en esta región de la Luna permanentemente sombreada se puede ver más claramente en el lado derecho de la imagen, entrando en ángulo. 
Crédito: 
NASA / GSFC / Arizona State University.

En Octubre de 2009, la etapa superior de la misión del Satélite de Observación y Detección de Cráteres Lunares ( LCROSS ) de la NASA se desplomó en el Polo Sur lunar, extendiendo una nube de escombros a través de la superficie. Después de que el polvo se asentó, todos los ojos entrenados se volvieron hacia la Luna y encontraron exactamente lo que esperaban: hielo de agua y otros volátiles .

Desde entonces, la NASA ha confirmado sus planes de enviar rovers a esta región polar y observar más de cerca para conocer la evolución del Sistema Solar y el potencial para futuras misiones tripuladas.

Un problema fundamental para enviar un rover a los cráteres permanentemente en sombra en la región del Polo Sur lunar es la capacidad del suelo para soportar el movimiento del vehículo. Luego de un ingeniosa investigación, los científicos concluyeron que los sitios de aterrizaje propuestos son lo suficientemente compactos como para soportar ruedas móviles con un radio de al menos 30 centímetros.

El siguiente artículo lo presenta y además contiene una selección de recursos documentando la investigación del agua en la Luna, una futura misión de investigación y también su utilización como fuente de Hidrógeno y Oxígeno como propelentes para cohetes:

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